Organización anarquista para frenar el reformismo

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Un momento de la charla en Málaga del grupo Higinio Carrocera

Un compañero de grupo anarquista Higinio Carrocera dio ayer  una charla en el local de Redes Autogestionarias de Málaga, en donde presentó la ponencia del grupo “El movimiento específico anarquista”. La charla se desarrolló en la plazilla de La Aurora y a pesar de estar la ciudad en feria acudieron un nutrido grupo de personas relacionadas con este colectivo y algunos militantes de CNT de Málaga. El compañero habló sobre la importancia de los grupos de afinidad anarquista dentro de los movimientos sociales y del anarcosindicato tanto históricamente como en la actualidad, subrayando la importancia de la FAI. Se destacó que los grupos específicos han evitado en numerosas ocasiones la deriva reformista de la CNT y otros movimientos sociales como el 15M y se insistió en la necesidad de formarse en el anarquismo para no perder de vista las finalidades de las luchas, que en el día a día suelen perder los objetivos revolucionarios.

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La organización anarquista

Ponencia presentada en el marco de las 3ras jornadas comunistas libertarias en Colombia. Sobre la vigencia de la plataforma y las críticas necesarias para que su intención funcione. Hacia la organización anarquista en grupos federados.

 

85 años después de la escritura de La Plataforma Organizacional de los Comunistas Libertarios1,que ha sido uno de los textos más discutidos dentro de los ambientes libertarios, hoy en Colombia se vuelve a reflexionar sobre la organización anarquista gracias a la invitación de las compañeras del grupo libertario Via Libre que a los 200 años del natalicio de Miguel Bakunin celebran las terceras jornadas comunistas libertarias. Es de mucha pertinencia este tema debido al crecimiento de la escena anarquista en Colombia, lo que amerita reflexionar sobre la necesidad de la organización entre los libertarios, punto central de este documento tomando como excusa un análisis crítico de la plataforma. Desde el siglo pasado se viene cuestionando el porqué si el anarquismo se propone como una alternativa política seguida por varias personas, estas no se organicen para difundir y promover la realización de este pensamiento/acción. Precisamente por ello exiliados rusos se reunieron en 1929 para plantearle a los anarquistas en París el generar una organización específica con estos fines. Agradeciendo la invitación de las compañeras de Vía Libre, me dispongo a continuación a describir varias de las reflexiones que me suscita la lectura de la plataforma, poniendo un grano de arena en difundir la necesidad de la organización anarquista que provoque alternativas libertarias a la realidad que vivimos en Colombia. En este sentido describiré algunas ideas generales que me suscita el texto especialmente en cuanto a su intención de promover la organización, para posteriormente ir punto por punto de la sección general de la plataforma dando cuenta de mis puntos de vista acerca de lo que se plantea. La plataforma está dividida en tres partes, esta primera que es la general, una segunda que es la constructiva y una tercera que es la organizacional. Dejo para una próxima oportunidad la descripción de mis reflexiones a propósito de las dos últimas secciones, ya que el corto tiempo para presentar la ponencia no me permite expandir más mis impresiones.

El punto central del texto de la plataforma es la inquietud de la organización anarquista. No solo se comparte esa inquietud sino que es evidentemente necesaria en Colombia por lo que quisiera describir mi propia visión sobre esta. La organización la entiendo bien sea en un grupo o bien en la coordinación constante de acciones de propaganda, agitación y activismo de varios grupos e individualidades. Una organización no tiene por que ser necesariamente una estructura, aunque puede serlo, realmente de lo que se trata al organizarse es de construir colectivamente las lecturas de la realidad, establecer planes conjuntos de acción, tener la disciplina necesaria para llevarlos acabo y la constante reflexión para saber como avanzan, en que forma va cambiando la realidad y en que momento deben tomarse nuevos planes. En el dado caso que se logre concretar como una organización hablando ya en términos de grupo, cosa que solo se dará con años de trabajo y confianzas compartidas, la organización tiene que ser lo suficientemente flexible como para que no se vuelva un aparato burocrático, y esto en parte se gana con la participación activa de forma colectiva para que no se devenga en liderazgos monolíticos o profesionalización de la militancia política. Eso si, considero que la organización no puede ser el punto de partida, son las acciones y las discusiones las que deben dar el pie para que las personas se sientan con la confianza necesaria para construir compromisos colectivos, y con el tiempo llegar a consolidar su afinidad en una organización. No se parte de la organización, se debe llegar a ella.

http://grupolibertariovialibre.files.wordpress.com/2014/05/terceras-jornadas-comunistas-libertarias.gif?w=671&h=394Está claro que las anarquistas en general tienen muchas diferencias, y que por lo tanto no podemos articularnos todos en todo. Es evidente que las anarquistas que nos planteamos esta apuesta como una propuesta social y promovemos la organización tenemos serias diferencias con aquellos que creen que cualquier tipo de organización formal es un problema, y que llaman al insurreccionalismo inmediato sin pensar las consecuencias que tengan los actos de violencia generados. Aun así, los anarquistas que nos pensamos construir socialmente estamos en el deber no solo de trabajar para organizarnos sino de estar dispuestos a construir con las demás anarquistas, con el resto de la izquierda y en general con la gente a nuestro alrededor. No tenemos por que estar de acuerdo en todo para trabajar juntos, podemos construir desde pequeñas afinidades, y con aquellas con que tengamos más afinidades planear más proyectos conjuntos.

En ese sentido, no creo que sea prudente hablar de un único programa en el movimiento anarquista, precisamente por que los programas salen de las afinidades y es clarísimo que no hay un único programa que nos reúna a todos los anarquistas todo el tiempo y en todos los lugares. En cambio, cuando nos organizamos como colectivo si deberían construirse un propio programa anarquista, que debe ser su mapa estratégico que le permita proponer las tácitas para llevarlo a cabo. Pero, el hecho de que un grupo construya un programa no restringe la organización anarquista solamente al programa de ese grupo, por que puede desarrollarse planes conjuntos de organización entre grupos anarquistas que tengan distintos programas siempre y cuando estos tengan algo en común. Los programas seguramente tenderá a asemejarse en momentos en que coyunturas lleven a la acción conjunta y con ello se construyan afinidades, pero el hecho de que no haya un programa unificado no es excusa para dejar de trabajar entre distintos colectivos. En este sentido, tiendo a confiar más en la figura de federación de grupos que se reúnen desde unos intereses más generales pero que no necesariamente tienen que tener afinidad en todo todo el tiempo. Unas afinidades generales de lucha anticapitalista, anti-estatal, antiautoritario pero que en su campo de acción y devenir cada grupo asuma programas particulares desde sus propias afinidades. Las anarquistas organizadas en grupos que se federan podemos converger con el resto de anarquistas no organizadas en el movimiento anarquista general, siempre teniendo en cuenta lo que nos una así sea poco. Finalmente, ese movimiento anarquista debe converger con el resto de movimiento revolucionario y con la sociedad en general para trazar los caminos necesarios para lograr la transformación de esta sociedad. En conclusión, la organización se plantea en 5 niveles: 1) el colectivo de afinidad inmediato, 2) la federación de colectivos afines, 3) El movimiento libertario de procesos organizados y otras individualidades, 4) La convergencia del movimiento anarquista con el resto de los movimientos revolucionarios, 5) El trabajo del movimiento revolucionario dentro de la sociedad.

Al haber expuesto algunas inquietudes generales sobre lo que creo debe ser la organización, paso a plantear puntualmente reflexiones sobre cada uno de los puntos expuestos en la sección general de la plataforma, y para facilitar a aquellos que quieran ubicar las secciones en el texto original voy a colocar los subtítulos. correspondientes a esta.

1. LUCHA DE CLASES, SU PAPEL Y SIGNIFICADO

Está claro que como anarquistas queremos acabar con el capitalismo, y que reivindicamos la tradición obrera que ha sido la que ha ganado con su lucha muchos de los derechos que hoy disfrutamos. No por ello debemos olvidar que la lucha de clases debe redimensionarse para la realidad del siglo XXI, y más para Colombia en donde la figura del proletariado tal y como se describía a finales del siglo XIX y principios del XX no existe, es decir, en Colombia la clase asalariada está en su mayoría afiliada al sector de servicios y no al industrial, no solo por que la industrialización no se desarrolló completamente sino porque además en las últimas décadas de neoliberalismo una de las principales afectadas fue precisamente la precaria industria que existía. Por lo tanto pensar en la lucha de clases debe hacerse desde mirar cual es la realidad de las asalariadas colombianas y no solo quedarse en repetir que el movimiento obrero debe tomarse las fábricas. Esta misma formula ignora la realidad de muchos trabajadores informales que en su afán por sobrevivir recorren las calles consiguiendo su sustento diario. También desconoce a los pequeños campesinos propietarios de tierra quienes a pesar de no ser directamente asalariados no son incluidos en los beneficios del sistema (buena parte de las reivindicaciones de los campesinos en los últimos paros del país ha sido acceder a mejores tierras y garantizar que su producción pueda ser comercializada).

Es decir, es vigente la idea de acabar con el monopolio de la propiedad por parte de los acaparadores y promover que en vez de la solución individual apostemos por la salida colectiva. Pero, aunque vigente, las reivindicaciones anticapitalistas no pueden centrarse únicamente en la reivindicación de los trabajadores asalariados sino que debe incluir la garantía de la calidad de vida para no asalariados (no dependientes de alguien que les de un salario) e inclusive pequeños propietarios como los campesinos. Insisto, si bien es cierto que nuestro ideal propone la colectivización de la propiedad privada, en nada entra en contradicción con pequeños propietarios que en su ejercicio no exploten a otras personas. En últimas la principal lucha es contra la explotación y no debemos descansar mientras sigan habiendo personas que nos roben nuestro trabajo.

Ahora, una de las cosas que olvida la reflexión de la lucha de clases únicamente desde la producción es que también hay acaparadores en la distribución que generan un incremento de los precios a los consumidores y esto es igual de injusto que la explotación. Es necesario reflexionar que también como consumidores podemos organizarnos para enfrentar a los especuladores, promoviendo formas directas de relación entre productores y consumidores. Es por esto que no se deben desechar formas propias de organización de los consumidores como lo son cooperativas y redes de solidaridad que deben plantearse no solo como espacios para mejorar la calidad del consumo sino también para transformar radicalmente las relaciones sociales de consumo.

Finalmente, si algo nos han enseñado el devenir de las distintas luchas, es que si bien la de clases es una de las centrales, no por ello podemos desestimar y dejar de poner fuerza a otras tan importantes como esta: aquellas para acabar la discriminación por genero, por elección sexual, por supuesta raza, etc.. No hay lucha mas importante que la otra aunque en coyunturas y momentos específicos concentrarse en alguna de ellas sea necesario. Por ello es que hay que recordar constantemente que no solo existe la lucha de clases sino que hay otras clases de luchas tan importantes y determinantes para nuestro devenir político. Ninguna de ellas es central, y tal y como las vivimos están tan interconectadas que tenemos que estar siempre reflexionando de las otras cuando estemos hablando de una.

Lucha de clases, claro que si, pero ni única ni con los mismos clichés del pasado. Todas estas luchas deben darse leyendo la realidad colombiana, y dando propuestas creativas para enfrentar la desigualdad y no solamente repetir lo que se ha hecho en otras partes.

2. LA NECESIDAD DE UNA REVOLUCIÓN SOCIAL VIOLENTA

Si hay un tema que suscite polarización dentro de libertarios es el uso de la violencia para los fines revolucionarios. Y esto en parte lo ha logrado últimamente la radicalización de ciertos compañeros en varias regiones quienes desarrollan campañas de violencia sistemática sin que esta surja desde iniciativas de procesos organizativos sino desde la individualidad o la afinidad solo para ese objetivo. Dichas muestras de acción, que se han desarrollado especialmente en Europa y América, han desatado en muchos anarquistas el deseo de imitar estos pasos en Colombia y esto los ha hecho hacer constante apología a la violencia en distintos escenarios. Frente a estas palabras otros anarquistas consideramos que hay que hacer valoraciones tácticas y estratégicas del uso de la violencia cuando esta no proviene de la acción de los movimientos sociales en sus luchas.

Si bien es cierto que el Estado y el capitalismo se mantienen a partir de un ejercicio sistemático de la violencia, lo que han demostrado muchas de las acciones violentas contra el capital es que terminan profesionalizando a quien la ejerce y le alejan del resto de la gente, ya que su ejercicio le implica una clandestinidad muchas veces incompatible con la militancia social. Mucho más importante es que el estar promoviendo la violencia todo el tiempo lo que hace es hacernos extraños del resto de la población a la que no solo no le interesa estar en un ambiente de violencia constante sino que además no alcanzan a entender el significado de lo que está detrás de la violencia ya que es mucho más efectivo el Estado y los medios de comunicación para convencerle de lo negativo de ella que nosotras de convencerle de la necesidad para acabar con la opresión. Ejercer violencia sin saber comunicar que significa y cuales son los objetivos es un error en que se ha incurrido que más que generar adeptos lo que genera es un rechazo casi indiscutible. Se que a muchos anarquistas que promueven la violencia esta lectura la responderían diciendo que no les importa que los demás legitimen sus acciones por que en si mismas son legítimas y que si la gente no les comprende es por que están alienados. Ambas lecturas me parecen desafortunadas ya que desconocen que las transformaciones sociales deben involucrar a más personas que a héroes enmascarados que con molotovs salvan al resto de la humanidad.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta que los movimientos donde más personas se han sentido recogidas en los últimos tiempos son aquellos que nacen desde las prácticas no violentas y creativas de protesta donde la gente no siente temor de participar y de hecho se articula con ideas novedosas frente a la realidad. En estas formas de protesta y de construir colectivamente se logra acercar a más personas y construir procesos más fuertes, ya que antes que sentirse amenazadas se sienten invitadas al hacer. Y muchas de esos procesos que inician con estrategias no violentas al encontrar represión en el Estado van descubriendo que en momentos viene necesario aprender a defenderse.

Además, algo tiene que enseñarnos estos 50 años de conflicto en Colombia. Si para algo ha servido la violencia de los distintos actores es para promover una militarización de la sociedad en donde en momentos no ser violento es sinónimo de no querer ejercer la política, cosa que no solo no es cierta sino que además ha censurado la promoción de diversas formas de hacer política. Así no se quiera confesar públicamente, todos estos años de consolidación de ejércitos guerrilleros han concentrado fuerzas de personas que pudieron estar invertidas en el fortalecimiento de los movimientos sociales. Claro está que muchas de las personas que terminaron en las guerrillas no lo hicieron por simple gusto, habría que recordar como la persecución que tuvieron muchos dirigentes sociales y políticos les exigió para salvar sus vidas refugiarse entre las filas de las guerrillas. Si bien eso es cierto, también es cierto que muchos de los militantes de los movimientos sociales por concentrarse más en las acciones del ejército terminan reduciendo la atención a las necesidades propias del movimiento social,

No se trata de decir que la violencia no es necesaria en un momento específico en que el Estado ataque a las comunidades y estas para defenderse deban utilizarla. Lo que se quiere afirmar es que el tema de la violencia debe tratarse con suma responsabilidad sin caer en una apología irresponsable de ella aunque tampoco denunciando completamente su utilización. Lo momentos específicos y las comunidades organizadas serán las que determinarán cuando, como y porqué utilizarla.

3. ANARQUISMO Y COMUNISMO LIBERTARIO

La apuesta del comunismo libertario es el ideal que proponemos las anarquistas, aunque a su vez no queremos una sociedad donde se imponga nada. Por ello es necesario reconocer que el principal anhelo de las anarquistas antes que realizar el comunismo libertario es promover dinámicas sociales donde las personas vivan en el mundo que quieren vivir y no en el que les es impuesto por la dictadura del más fuerte. En ese sentido, la lucha de los anarquistas no puede ser en principio la de conseguir un mundo de anarquistas sino uno en el que entre la diversidad de opiniones se construyan decisiones que nos impliquen a todas. Es fundamental que al integrarnos a las luchas sociales en ellas impregnemos constantemente el asamblearismo, la horizontalidad, la toma y ejecución de las decisiones por todas las personas. Construir escenarios de debate y de construcción de decisiones parte del hecho de reconocer que los colectivos no son homogéneos, y que por lo tanto no todas estamos todo el tiempo de acuerdo en todo, y que esa diferencia más que ser un problema es la potencia que permite escuchar distintas posturas y formas de ver el mundo. Partir de la diferencia no implica que no creamos en la posibilidad de llegar a algunos acuerdos que pueden constituirse como consenso, sino ser conscientes que el llegar a consensos no implica que en el resto tengamos que estar de acuerdo.

En ese momento, en el que las distintas personas tengamos escenarios efectivos de deliberación, las anarquistas defenderemos el comunismo libertario como esa sociedad en que “De cada cual según sus capacidades, a cada cual conforme a sus necesidades”. No solo defendemos que es la mejor alternativa sino que los momentos en los que hemos vivido bajo estos principios se ha demostrado que hacemos más y con ello tenemos más tiempo para dedicarle a otras cosas distintas a reproducir nuestra vida material. En esa deliberación libre es que aquellos que estén de acuerdo con nosotras en la construcción del comunismo libertario nos pondremos de acuerdo para hacerlo, y materializándolo podremos demostrarles a los que aun no lo creían de que es posible. Muy seguramente siempre quedarán personas que no quieran integrarse a participar en la construcción de una sociedad de este tipo, y creo que antes de pensar que todas tenemos que estar de acuerdo en el comunismo libertario, lo que hay que defender es que todas debemos estar de acuerdo de vivir en una sociedad en que no solo nadie se imponga sino que nadie explote o segregue a las otras. Sin dominación hay múltiples formas de vivir, y ese debe ser el objetivo al final, el de construir una verdadera democracia en donde no exista opresión y todos podamos participar.

4. LA NEGACIÓN DE LA DEMOCRACIA

Si bien es cierto que el régimen actual de dictadura civil es denominado democracia, también es cierto que la mayoría de personas en la sociedad entienden la democracia como un sistema político en el que se participa para decidir sobre como vivir. Claro está, lo asumen solamente como un régimen político en donde se participa votando y no más. El anarquismo plantea que la participación debe ser directa y que no debe tener intermediación de ningún representante, y por lo tanto con que no es suficiente con votar. Creemos que decidir y ejecutar lo que es mejor para nuestras comunidades debe ser realizado mediante la participación y acción de todas las personas, reconociendo que tenemos distintas posturas frente a los problemas pero también apostándole a llegar a consensos cuando se pueda (y cuando no respetar las diferencias). A eso le llamamos acción directa y asamblearismo, pero es probable que para muchos esto sea lo mismo que una democracia directa y no representativa. En este punto no creo que debamos estancarnos en decir que eso no es democracia, creo que es mucho más útil recoger lo que compañeros en Estados Unidos han denominado la verdadera democracia, es decir redefinir la misma palabra que utiliza el poder para resignificarla y promoverla como sinónimo de acción directa y no como el sistema que en vez de favorecernos lo que hace es mantener castas políticas que solo se favorecen a si y a los poderosos.

Democracia no puede ser una dictadura civil como en colombiana en donde el modelo bipartidista que se mantuvo durante buena parte del siglo XX sigue en el siglo XXI a pesar de la mutación de estos partidos, modelo que solo promueve que una casta política sea la que decida el destino del resto de la población. No puede ser democracia el que sean buenas personas las que gobiernan, democracia es que esas buenas personas no le nieguen la posibilidad a las otras personas de tomar y ejecutar las decisiones que tienen que ver con su vida. Por eso es que cuando aparecen las elecciones no estamos de acuerdo con ellas, por que proponemos que no sean los representantes sino las mismas personas las que tomen y ejecuten las decisiones fundamentales para su comunidad, y al hacerlo logren remplazar al Estado en la administración de lo público.

5. LA NEGACIÓN DEL ESTADO Y DE LA AUTORIDAD

Precisamente por que no estamos de acuerdo con ese sistema político que solo favorece a la minoría es que consideramos la necesidad de buscar otras formas de gestionar lo público. Como bien lo reconoce la plataforma no es nuestro interés la toma del aparato del Estado para cambiarlo desde adentro, pero lo que se olvida en la plataforma es reconocer que muchas de las luchas históricas que han ganado tanto las trabajadoras como la sociedad en general se han materializado en derechos que cumple el Estado. Hablo de cuestiones como la salud, la educación y demás que son necesidades que se tienen que suplir colectivamente y de las cuales el Estado se ha encargado en parte. No creemos que esto justifique la existencia de este aparato político, pero si que mientras exista no debe dejar de prestar estos derechos ya que hacen parte de la calidad de vida de la gente, y de hecho que deben ampliarse cada vez más la solución a necesidades colectivas de forma pública y cada vez menos privada. Claro está, no nos queremos quedar allí, ya que promoviendo la desaparición del Estado en consecuencia creemos que esta administración pública debe pasar de las manos del Estado a las manos de la comunidad, es decir hay que comunitarizar lo público en vez de privatizarlo. Creemos que deben ser las mismas comunidades las que gestionen directamente las necesidades que surgen en su seno.

Esa es precisamente la gran diferencia que tenemos los anarquistas de los anarcocapitalistas, y es que estos últimos desde postulados que son profundamente neoliberales postulan que es el mercado el que debe solucionar las necesidades de la gente mientras que nosotros consideramos que es el deber de las comunidades hacerlo. Esos anarcocapitalistas que ensucian el nombre de la libertad defendiendo al capitalismo olvidan que el mercado al final protege a los actores económicos más fuertes y garantiza la iniquidad social. Por eso es que defendemos que no solo es suficiente con acabar con el Estado, sino que es igual de importante promover formas de gestión de las necesidades desde las mismas comunidades.

6. EL ROL DE LAS MASAS Y EL ROL DE LOS ANARQUISTAS EN LA LUCHA SOCIAL Y EN LA REVOLUCIÓN SOCIAL

Eso de seguirle llamando masas a la gente si que es una mala costumbre. Nadie es masa para que se le amase, se le lleve como un rebaño o se le diga que hacer; Como bien lo dijo un compañero: esto no se trata de una panadería! Lo primero es reconocer que no existe ni un sujeto por excelencia de la revolución (a los trabajadores urbanos se les llama clase y a los campesinos masa en la plataforma) y que de hecho todos los oprimidos están llamados a liberarse de esa opresión e inclusive los opresores a renunciar a ella. Precisamente es la organización de todas las personas excluidas lo que promueve no solo los mecanismos de lucha sino también ya va creando los medios de gestión de las necesidades sociales, es decir, al mismo tiempo la organización social es la forma de defenderse así como el escenario ideal para remplazar la gestión privada y estatal por la comunitaria. En ese camino es que se destruye el Estado, no en actos de violencia contra edificios o personas. El Estado es una forma de organización de gestión pública y en la medida que se le vaya remplazando progresivamente con otras formas de gestión, en este caso la comunitaria, es que se le va destruyendo. Destruir el Estado no solo puede ser acabar con el aparato militar que lo defiende o suspender las funciones del aparato burocrático que lo hace funcionar. Tiene que ser el lograr construir colectivamente una forma de hacer lo que él hace, de tal manera que podamos prescindir de él en un momento.

Por ello es que hablar del “día de la victoria” no es más sino caer una vez más en lecturas, que como la cristiana o la bolchevique, postulan que hay un día en que llega el paraíso y nosotros tenemos claro que tal paraíso no existe! No nos prometamos cosas irreales. Si algo ha hecho la izquierda históricamente es ensalzar términos como revolución o insurrección como si fueran realmente un único momento, cuando son todo lo contrario, son un devenir de acciones que realizamos constantemente con el objetivo de construir el mundo que queremos. Claramente van a haber unos momentos fundamentales de no retorno, como lo pueden ser el lograr desmovilizar las fuerzas militares que sostienen el Estado o acabar con símbolos de opresión como la cárcel, los congresos, los batallones.

Lo que si es cierto, es que para que esto sea posible tenemos que provocarlo, y esto no se dará a menos que quienes queremos llevarlo hasta allí no lo propaguemos entre nuestras comunidades. A diferencia de lo que plantea la plataforma, el papel de las anarquistas no es preparar a trabajadores y campesinos sino prepararnos con las comunidades en donde vivimos. Dejar de ver a los otros como dirigibles y reconocernos a nosotros en el seno de los procesos gremiales a los que pertenezcamos es un paso gigante para no promovernos ni permitir alguna vanguardia. En ese sentido no hay que enseñarle acá a nadie nada, lo que hay que hacer es compartir inquietudes y construir colectivamente soluciones.

En este punto se encuentra uno de las propuestas más controversiales de la plataforma, y es el hecho de considerar que el rol a asumir por las anarquistas en la lucha y la revolución social es mediante una colectividad específica que ayude “a las masas a tomar la auténtica vía hacia la Revolución Social y a la construcción del socialismo”. Es decir, se propone que durante el momento revolucionario habrá “por un lado, (que) trabajar hacia la selección y agrupamiento de los trabajadores revolucionarios y de las fuerzas campesinas en una base comunista libertaria (una organización comunista libertaria específica); por otro lado, hacia el reagrupamiento de los trabajadores y campesinos revolucionarios sobre una base económica de producción y consumo”. Encuentro controversial esto por que puede degenerar en una organización que toma decisiones sobre lo que deben hacer el resto de la sociedad y luego la intenta imponer dentro de las organizaciones sociales para que estas sigan la “autentica vía de la revolución social”. Como planteé previamente, creo que los anarquistas debemos tener como principal objetivo el lograr promover escenarios en donde se pueda debatir y construir decisiones colectivamente y no simplemente escenarios donde se lleve la linea correcta. Además por que es necesario bajarse de la arrogancia del hacer las cosas científicamente, confianza en la ciencia que caracterizaba a los anarquistas de antaño quienes creían que esto les eximía de equivocarse. Igual, así no nos equivocáramos, es necesario promover que sean las prácticas y reflexiones de las comunidades las que construyan la solución a las necesidades que apremian. En ese sentido, no puedo más sino rechazar el que “ En todas estas cuestiones, y en muchas otras, las masas demandan una clara y precisa respuesta por parte de los anarquistas. Y desde el momento en que los anarquistas declaran una concepción de la revolución y de la estructura de la sociedad, están obligados a dar a éstas cuestiones una clara respuesta, para relacionar la solución de estos problemas con la concepción general del comunismo libertario, y para avocar todas sus fuerzas para la realización de éste”. Ni los anarquistas estamos obligados a tener respuesta para todo, ni es positivo que sean solo un grupo dentro de los colectivos el que siempre genere la respuesta. Eso solo provoca una nueva relación de poder de la que fácilmente se pueden aprovechar personas.

¿Esto niega la necesidad de la organización específica anarquista? No, rotundamente no. La organización anarquista se justifica por la necesidad de mantener y promover la propaganda que difunda otras formas de entender la realidad, en nuestra apuesta el comunismo libertario, y que se comprometa con su disciplina en promover espacios de construcción y toma de decisiones realmente democráticos, donde todas se encarguen no solo de la decisión sino de la ejecución de las acciones. Más allá de eso, promover una organización que pretenda darle todas las respuestas a la gente y con ello se genere en un nuevo poder invisible, aunque sea este ejercido desde la solidaridad, es absolutamente innecesario y políticamente reprochable.

Acá no se está malinterpretando nada, más cuando dicha sección termina afirmando que “Sólo en este sentido la Unión General de Anarquistas y el movimiento anarquista completo aseguran su función como fuerza conductora teórica de la Revolución Social”. ¿Realmente conducir es lo que queremos?. No lo creo.

7. EL PERÍODO DE TRANSICIÓN

Claramente lo que queremos los anarquistas es acabar con la actual forma de relación política basada en el Estado y económica basada en el Capital, y lo último que queremos es que los momentos de ruptura sirvan para permitir reacomodar estas formas de dominación. Sin embargo, tal y como se ha dicho previamente, no es posible que de un día a otro cambien las cosas, estas sólo se transformarán con el tiempo y la única posibilidad de que los cambios no sean pasajeros sino permanentes es que dichos estén anclados en unas tradiciones y cultura que anteceda a la ruptura, que promueva formas que vienen dándose desde algún tiempo dentro del movimiento popular en el que participan las anarquistas. La autogestión no se da de un día para otro, se debe ir construyendo una cultura de la autogestión y de la solidaridad desde ya en los movimientos sociales que contrarreste la atomización y el individualismo al que nos ha llevado el capitalismo. En este sentido, no habrán periodos de transición sino de expansión de la cultura revolucionaria en donde no teniendo el freno del Estado a estas prácticas pueda demostrarse su bondad con aquellas personas que aun no les conocen.

Y ya que se toca en este punto, es importante reflexionar sobre una idea que ha acaparado buena parte del imaginario de la izquierda revolucionaria y es la idea de la igualdad. Dicen los compañeros que escribieron la plataforma que “El principio fundamental desde el cual la nueva sociedad se erigirá y sobre el que descansará, y el cual no debe ser restringido de ninguna manera, es la igualdad de relaciones, de la libertad e independencia de los trabajadores”. Si bien claramente defiendo la idea de la libertad e independencia de las trabajadoras, me resulta fundamental reconocer que el mito de la igualdad es uno construido desde el pensamiento liberal que ve a las personas como iguales y por lo tanto con derechos y deberes similares. Esto no solo no es cierto físicamente, teniendo en cuenta que según el momento de vida o de (dis)capacidad las personas no tienen las mismas capacidades, sino por que en términos de personalidad no todo el mundo tiene la misma disposición para hacer cosas, además que mantenemos gustos y afinidades que nos hacen más que iguales profundamente diversos. En ese sentido, la apuesta más que a reivindicar la igualdad es a reivindicar la diversidad, sin querer decir con esto que no queremos que a todas las personas se nos trate con dignidad y se nos permita el acceso a los recursos necesarios para vivir. Todo lo contrario, le apostamos a esa posibilidad de acceder públicamente a los recursos sin que eso este atravesado por ningún tipo de segregación sea del tipo que sea, que en últimas es un ataque a la diversidad que busca es fortalecer la homogeneidad. La igualdad como homogeneidad no nos interesa, más si la igualdad de acceso a los recursos públicos.

8. ANARQUISMO Y SINDICALISMO

Cuando me refiero a la comunidad me refiero a esos espacios de vida cotidiana donde compartimos con más personas sean los de trabajo, de estudio, de vida, etc… Y precisamente al abocar por la organización comunitaria me refiero a la organización en estos espacios. De esto es algo que se ha venido hablando desde antes en el movimiento anarquista, y como antes el escenario laboral era en el que predominaban las discusiones por eso una corriente muy importante de la organización anarquista se desarrolló precisamente allí y se autodefinió como anarcosindicalista. Al reflexionar sobre el anarquismo y el sindicalismo los autores de la plataforma subvaloraron las posibilidades revolucionarias que el anarcosindicalismo tiene en la lucha social, tal y como lo demostró la revolución española del 36 donde no sólo se logró hacer de los sindicatos espacios revolucionarios que se convirtieron a su vez en la forma de gestión colectiva de los lugares de trabajo, sino que además irradiaron a toda la sociedad una cultura anarquista que en el momento del levantamiento contra el golpe militar demostró su cohesión como colectivo. Esto no solo demostró la utilidad de la organización anarcosindicalista sino que puso en evidencia que el anarcosindicalismo no es para nada una lucha reformista, sino que siendo consciente de que se deben mejorar las condiciones de las trabajadoras acá y ahora le apuesta a ganar derechos, pero al mismo tiempo difunde y construye escenarios de autogestión y de ruptura de la sociedad en la que vive.

Lo que si se comparte con los compañeros es que describen como los anarquistas no deben esperar a que existan espacios gremiales específicamente libertarios para trabajar en ellos sino que debemos organizarnos en los que estén dentro de nuestro gremio de tal forma que desde nuestra propaganda y acción podamos difundir otras formas de hacer las cosas. Al final, sean o no anarquistas los espacios donde nos organicemos lo importante es luchar por formas horizontales, asamblearias y democráticas que no solo se contenten con mejorar las condiciones de los integrantes sino que estén dispuestas a transformar las relaciones sociales hacia una sociedad menos autoritaria. Es decir, no nos contentamos con el anarcocomunitarismo sino que además creemos que así las comunidades no se reconozcan como anarquistas es nuestro papel participar dentro de ellas y promover las prácticas de libertad y de autonomía que defendemos.

Algunas palabras finales…

No creo que exista una única forma de solucionar las inquietudes sociales, por lo que tampoco creo que no es solo una única respuesta la que debe darse a cómo organizarse dentro del anarquismo. En este texto se han discutido visiones tanto de la plataforma como personales de como deberíamos generar procesos organizativos. Es momento que las anarquistas colombianas nos preguntemos cómo queremos organizarnos, y demos un paso decisivo a hacerlo, y con ello profundizar la difusión de las ideas y las prácticas anarquistas. En Bogotá propuestas las hay como lo pueden ser grupos como Via Libre, la ULE, Bifurcación, e inclusive algunos que sin llamarse anarquistas llevan en sus prácticas profundas formas libertarias como lo es ALDEA o el centro social libertatia. Si no se ven recogidas en estos colectivos pues a construir nuevos, que ojalá a largo plazo puedan converger en una federación anarquista colombiana. Es tiempo de organización, de lucha, de construcción de un mundo a partir de la autonomía y la solidaridad. De nosotros depende que esta utopía se convierta realidad.

Bakunin levanta pasiones 200 años después

Animado coloquio en Oviedo en la charla ‘Vigencia de Bakunin’ del historiador Borja Naredo

20140530_201416_resizedAyer viernes, 30 de mayo, coincidiendo con el cumpleaños de Mijail Bakunin (1814-2014) el grupo anarquista asturiano Higinio Carrocera organizó una charla coloquio a cargo del historiador Borja Naredo, El acto se desarrolló en la sala de Partycipa, en la céntrica calle Paraíso de Oviedo. Unas treinta personas acudieron a la convocatoria para escuchar a Borja hablar sobre la biografía y el pensamiento de Bakunin. Presentó el acto el compañero Fernando del grupo, quien recordó que en todo el mundo se están organizando actividades para conmemorar el doscientos aniversario del pensador anarquista e hizo un breve recorrido sobre la actividad del grupo Higinio Carrocera. También recordó la lucha que están llevando a cabo los compañeros de Can  Vies de Barcelona “cuya lucha puede ser ejemplo para la que también lleva a cabo en el CSOA La Madreña ante su inminente desalojo”. Borja Naredo, historiador y militante anarcosindicalista de la CNT de Candás, hizo un breve repaso de la biografía de Bakunin para entrar de lleno posteriormente en su pensamiento. Dijo que aunque Bakunin hizo una crítica al Estado muy elaborada, algunos de sus planteamientos estaban ya descontextualizados por el paso del tiempo. Habló sobre todo de las corrientes del anarquismo: comunismo, colectivismo y mutualismo, recordando las figuras de los grandes pensadores del anarquismo desde William Godwin hasta Bakunin, pasando por Proudhom y Kropotkin. Posteriormente el público sacó a debate varios temas de discusión que elevaron el tono del debate, como el uso de la violencia, el marxismo y el anarquismo, la pérdida de la conciencia de clase y la alienación actual de la sociedad, el individualismo y la incapacidad de las opciones de participación política en las instituciones para transformar la sociedad, en referencia a Podemos. También se habló sobre las experiencias revolucionarias en España en 1936. Entre el público había afiliados de CNT, del Ateneo Libertario de Oviedo, de Radio QK y público en general.

Sobre purismo y anarcómetros

 

No es cuestión de purismo, sino de coherencia entre fines y medios.

Por F. Fernández

cropped-images-6.jpgEs ya habitual encontrarnos con adjetivos como ”purista” o ”sectario/a” siempre que se critican algunas posturas que toman ciertos colectivos ”libertarios” u organizaciones denominadas ”anarcosindicalistas” sin que nadie se haya parado a reflexionar sobre dichos argumentos.

Hay una gran diferencia entre las acusaciones de unes y otres, pues ”purista” se utiliza de forma despectiva y peyorativa, ya que el anarquismo carece de biblia y gracias a ello cada corriente ha sido superada o mejorada por la que la ha sucedido. Mientras que ”reformista”, guste o no, es una postura política que renuncia a los principios más elementales de una ideología.

Las palabras comodín purista o sectario/a son los típicos argumentos de ciertas corrientes posibilistas y/o reformistas para intentar justificar sus contradicciones, acusado a los sectores fieles a sus principios, tácticas y finalidades de inmovilistas y que no quieren salir del ghetto apartándose de toda realidadQuedando desmontado y demostrado que para participar en los movimientos sociales o laborales no hace falta renunciar a las propuestas más básicas de una ideología ni tampoco camuflar o rebajar el discurso, pues esto haría vaciar de contenido el mensaje,
crear confusión y uniformarlo con otras tendencias contrarias, lo que posibilitaría que dichas tendencias fortalezcan sus discursos y tomen las riendas capitalizando las protestas.

Nuestro discurso debe llegar íntegro y con todos sus matices, no adulterado o suavizado, lo que generalmente sólo le hará incomprensible. Como tampoco hay que renunciar a los principios, porque cuando se renuncia a ellos, se acaba renunciando al anarquismo bajo el todo vale.

No es un asunto explícito de terminología, sino de práctica. Hablar de coherencia con los principios no significa que hagamos del anarquismo un dogma. Como he dicho más arriba: el anarquismo carece de libro sagrado.

Negarse a participar y criticar a las organizaciones que, aun autoproclamándose libertarias o anarcosindicalistas, participan en las instituciones que impone el Estado para tener controlada, desmovilizada y adiestrada a la clase trabajadora (quien paga manda) no es purismo, es coherencia.

Autoorganizarse y aplicar la acción directa, lejos de comités o parlamentos y sin delegar en liberados/as o políticos/as  no es purismo, es coherencia.

Si renunciamos al electoralismo y al parlamentarismo político, ¿por qué al renunciar al modelo sindical estatista, que consiste en trasladarlo a la empresa, se nos acusa de sectarios/as y puristas?*

¿Cómo es posible que dos modelos sindicales tan opuestos como son el oficialista y el anarcosindicalista puedan complementarse en organizaciones que dicen ser de síntesis y prácticas en base al anarquismo? ¿No es esto una renuncia a la acción directa, horizontalidad y autogestión, es decir, al anarcosindicalismo mismo?**

Por lo tanto, no es cuestión de anarcómetros y sectarismos, simplemente es anarquismo.

”Alejarse –aun en circunstancias excepcionales y por breve tiempo– de la línea de conducta que nos han trazado nuestros principios, significa cometer un error y una peligrosa imprudencia. Persistir en este error implica cometer una culpa cuyas consecuencias conducen, paulatinamente, al abandono definitivo de los mismos”. Sébastien Faure – La pendiente fatal.

Para alcanzar sus fines, la organización anarquista debe estar en armonía, en su constitución y forma de operar, con los principios del anarquismo”. Errico Malatesta – Un plan de organización anarquista.

”Tus fines deben determinar los medios. Medios y fines son en realidad la misma cosa: no puedes separarlos. Son los medios los que configuran tus fines. Los medios son las semillas que brotan luego como flores y se transforman en frutos. El fruto será siempre la naturaleza de la semilla que plantaste. Recogerás lo que siembres”. Alexander Berkman – El ABC del Comunismo Libertario.

Sobre la especificidad anarquista

cropped-sinaida.jpgCreemos que quienes se consideran anarquistas, y son a su vez militantes del anarcosindicato, de otros colectivos u organizaciones anarquistas o de afinidad anarquista, sabrán mejor que nosotros dar respuesta a las preguntas que estimamos mas oportunas para abordar la cuestión de la especifidad anarquista, y que no son otras que: ¿qué es la especifidad anarquista? ¿porqué es necesaria?, ¿debo militar en alguna organización específica de la península iberica? .

Para nosotros, aparte de reconocer como específicas a tan solo dos organizaciones en la península ibérica, FAI y FIJL, debido esto al soporte histórico que avala tal reconocimiento; la denomimada especifidad anarquista es una cuestión moral y de gran relevancia práctica, pues entendemos que es indispensable para el buen desarrollo del anarcosindicalismo y la organización social que defendemos, de tipo radicalmente emancipatorio. Como anarquistas debemos tener y defender un criterio anarquista, y aquel debe abundar en ciertos principios y fines.

Pasamos ahora a reflexionar sobre tres cuestiones transversales que nos servirán para elaborar y dejar entrever un una pequeña reflexión sobre los pilares sobre los que entendemos que se debe edificar la denominada especifidad anarquista, y que no es mas que la propia forma de pensar y actuar que tiene la militancia de ciertas organizaciones. Queremos con estas líneas visibilizar y acercar nuestras ideas a aquellos militantes anarquistas que muestran cierto interés por ellas, pues nos interesa acrecentar ese interés y fomentar la síntesis anárquica que obra en el seno de nuestros planteamientos y actos, asi como el fomentar el crecimiento de nuestra organización.

Anarcosindicato:

Dejemos claro, primeramente, que a nuestra organización no le incumben los problemas o circunstancias del anarcosindicato ni plantea esta ningún tipo de posicionamiento ante las mismas. No obstante, nosotros opinamos libremente haciendo uso de nuestra capacidad de pensamiento.

Cuando actúan en la organización obrera ciertos vicios ajenos a nuestra idea de orden, el criterio anarquista debe imponerse colectivamente frente a las fuerzas burócratas y el delegacionismo de cierta filiación (no diremos militancia). Decía Isaac Puente, hablando de la organización económica en su obra-Comunismo Libertario y otras proclamas insurreccionales- que tanto un consejo como un comité eran gérmenes de autoritarismo y focos de dictadura, así como nidos de burócratas.

No plantearemos hoy por hoy ningun tipo de teoria sobre la denominada trabazon anarquista de los años 30, pues seria un absurdo dada la escasa presencia social de nuestras organizaciones. Lejos nos quedan aquellas palabras de Rudolf Roquer en
-Anarquismo y organización-: “…Los anarquistas españoles siempre estuvieron hondamente arraigados en el movimiento obrero, cuya eficacia espiritual y organizadora intentaron siempre acelerar con todas sus fuerzas y en cuyos combates ocuparon siempre las primeras filas…”.

No obstante lo anterior, nosotros, que rechazamos el cortoplacismo, creemos que es necesaria la práctica del criterio anarquista específico en el seno del anarcosindicato, en aras de fomentar una crítica racional y coherente, a tenor de los males que acechan a la organización obrera anárquica. En este punto nos paramos, ya que no queremos fomentar susceptibilidades innecesarias.

Terminamos este epigrafe afirmando que es necesaria la presencia de elementos anarquizantes en el seno del anarcosindicato, y que estos son los militantes que hacen gala del mejor criterio y militancia responsable al no desviarse de los principios, tácticas y finalidades de su/nuestra organización obrera.

Sociedad:

Cualquier persona partícipe de los tan numerosos movimientos sociales actuales afirmará comunmente que la politica, la ley, o el estado en general, no son herramientas ni garantes de la justicia social que dicen defender; pues son tantas las contradicciones argumentales de los apóstatas del estado, y tantas las consecuencias de su capacidad decisoria sobre nuestras vidas, que creer lo contrario casi supondria un acto de fé. “Acostumbrar al pueblo a delegar en otros la conquista y la defensa de sus derechos, es el modo más seguro de dejar vía libre al arbitrio de los gobernantes”, E.Malatesta.

Aunque saboreamos las nuevas mieles del capitalismo, pobreza generalizada, desempleo, desajuste entre la ciencia y su utilidad social etc etc. Quizás no sea suficiente esto para empezar a plantearse la viabilidad de construir otro orden, o será que se ha perdido eso que algun@s llamamos conciencia de clase, y es que no existe lo que queremos entender por clase obrera (conciencia y práctica colectiva de, por, y para la clase).

Y es que la sociedad es en parte un ente psicológico colectivo, lleno de temores y esperanzas, y de aquellos sueños que les ha infundido el capital bajo el amparo de la noche mas tortuosa que eclipsa el desarrollo de los valores humanistas. Los siglos de estatismo han dejado huella en el subconsciente colectivo de las sociedades modernas, que bien podríamos tildar de ciudadanistas.

Sin duda, la ciudadanía es la nueva clase obrera que originó los ideales y organizaciones obreras y anarquistas, pero carece la ciudadania de conciencia sobre su realidad económica en tanto en cuanto no se asume como clase obrera sino como un actor socioeconómico que asume la supuesta necesidad del estado para defender sus derechos, unos derechos civiles legislados y alejados del criticismo racional que supone el cuestionar la legitimidad del estado o toda forma de gobierno, para obrar eticamente sobre nuestras vidas, pautándolas, legislándolas, sacrificándolas, empobreciéndolas…

Identificamos como origen de todos los males mundiales a la realidad económica del capital y a nuestra realidad de explotados y oprimidos por su sistema social, político y economico; por ello empleamos el termino obrero, asumiéndonos como tales. Pero rechazamos el de ciudadano ya que negamos la supuesta legitimidad del estado para obrar sobre nuestras vidas imponiendonos su sistema económico.

Decía Anselmo Lorenzo en un artículo de la revista Timón, algo asi como que “los trabajadores no hacen unidad para ser cantidad”, y he ahí la cuestión, no queremos formar parte de ninguna marea ciudadana, o asambleas masivas que no conducen a ninguna parte, tan solo queremos ser l@s protagonistas de nuestras vidas de una manera integral, pues tan solo gestionando directamente cada aspecto de nuestras necesidades individuales y colectivas, lograremos el fin último que radica en el seno de nuestra idea libertaria, la emancipación intergral de la sociedad.

La retorica ciudadanista es el apéndice del pensamiento estatista y democrático, nada tiene que ver con el concepto de clase obrera. Esto es un hecho, como observamos en las protestas masivas de hoy dia, en las que se abandera aquello del saber estar, el civismo, la resistencia pasiva y un largo etcetera de vácuas estrategias de lucha.

Bien decia Bakunin, en los -Escritos de filosofia politica- “…Ciudadanos y esclavos, es decir, obreros a la fuerza, esclavos no de derecho, pero sí de hecho…”. Cierto es, si defendemos la justicia burguesa, y si la hacemos nuestra, las batallas que vendrán adolecerán de ciertas visiones estatistas, pues están contaminadas de toda la moralina defensora del estado, el capital y, finalmente, la explotación que padecemos.

Movimiento libertario:

Creemos que cada persona debe experimentar libremente la práctica de las diversas organizaciones anarquistas o de corte anarquista existentes, procurando enriquecerse y asimismo desarrollar libremente sus capacidades. Asumimos como necesarias y propias de la cultura libertaria, aquellas iniciativas que, asumiendose como anarquistas, llevan a cabo una labor social anarquizante y surjen de los principios y tácticas que comúnmente identificamos los y las ácratas como propias de la idea.

Por ello, nos son afines diversos espacios, y entendemos como asumibles muchas actividades encaminadas al desarrollo de ciertos modos de vida emancipados del capital, de tipo cultural, o que tienden a la defensa de la autogestión de las multiples facetas de la vida social.

No podemos descartar ni ir contra quienes asumimos como anarquistas, si bien es cierto que nosotros entendemos que, a efectos prácticos, es necesario el llevar a cabo una síntesis entre las diversas manifestaciones organizativas de tipo anarquista, y los fines que entendemos que deben defender u apoyar de algun modo quienes se asumen como ácratas: la revolución social.

No entraremos tampoco en cuestiones relativas a la ideologia anarquista, ya que no nos parecen productivas las disensiones doctrinales ni las subcategorizaciones o aparcelamientos del ideal ácrata. Esto es, entendemos que los desarrollos idearios y prácticos, sin duda provechosos, asumibles y defendibles, no deben suponer un cerramiento ni aparcelación o rechazo de las dimensiones y el origen de la idea, moral, obrero y social.

Por ello animamos a desarrollar una militancia abierta, teniendo siempre en cuenta que muchos materiales y posturas ideologicas son en si convergentes.

Al asumir la existencia de unas convergencias ideológicas o prácticas, nos topamos ante la necesidad de llevar a cabo una puesta en común de toda la riqueza anarquizante de nuestra cultura. Por nuestra parte tan solo podemos decir que defendemos como propios muchos desarrollos e inquietudes anarquistas actuales, pero entendemos que para que esa riqueza sea de provecho social y pueda desarrollarse en una sociedad libre, debemos afrontar paralelamente una lucha concreta, de tipo económico y tambien social, y a falta de un medio mejor, el eje vertebral de nuestra lucha económica es el anarcosindicalismo.

No obstante lo anterior, no obviamos las virtudes que el desarrollo de otras formas de organización obrera pudiesen traer (asambleas obreras), es más, debemos tender a desarrollarlas, pero obrando siempre la confluencia práctica de las mismas, en aras de favorecer, como ya hemos repetido en tantas ocasiones, la emancipación integral de la clase trabajadora.

Esperamos que estas sencillas ideas hayan servido para dilucidar un poco en que se basa esa atribución que llaman especifismo, y que nosotros tan solo entendemos como nuestra forma, mejor o peor, de pensar y actuar.

“[…] El anarquismo nació de la rebelión moral contra las injusticias sociales. […] Y cuando algunos[…]se propusieron abatir al Estado y a la propiedad, nació el anarquismo”(E. Malatesta)

Grupo Accion Directa-FAI

La alternativa se llama Revolución Social

Los anarquistas asturianos ante el 1º de mayo

 


imagesEN ASTURIAS
hay ya 103.443 parados. Los empleos existentes son en su mayoría temporales y precarios. Tenemos una mayoría silenciosa de pobres que apenas dispone de medios para sobrevivir, unos 170.000, según datos oficiales, que viven por debajo del umbral de pobreza. De cada 15 contratos laborales que se firman solo uno es indefinido. El 60% de los parados ya ha agotado todas sus prestaciones y no perciben nada, el 40% son de larga duración que a duras penas esperan encontrar un nuevo trabajo y casi el 55% de los jóvenes no consigue su primera oportunidad. Las mujeres siguen cobrando menos y trabajando más, como hace cien años. Sólo en 2013 se han producido más de 11.000 accidentes laborales. La pobreza energética ha provocado 200 muertes…

Pero la crisis no es igual para todos. En río revuelto ganancia de pescadores. Así vemos como las grandes empresas, la Iglesia y la banca, aprovechándose de esa miseria, exhiben sin pudor alguno sus buenos resultados, sus beneficios y dividendos.

Estadísticas interminables que esconden una dura realidad: Asturias no tiene futuro. La corrupción, la deslocalización, las reformas laborales de los gobiernos de turno, la mala gestión de las empresas, el derroche de los capitalistas, el uso fraudulento de las subvenciones, el enchufismo, las mafias sindicales y políticas… han conseguido dejar esta tierra como un paisaje posnuclear. Y aunque hablamos de Asturias el problema es global.

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