“A los zapatistas no les interesa el poder, sino construir su autonomía”

El profesor de la Universidad de Querétaro, Gregorio Iglesias, habla sobre las afinidades del zapatismo con el anarquismo

IMG-20140707-02228El profesor de psicología social de la Universidad de Querétaro (México) Gregorio Iglesias explicó ayer que el movimiento zapatista evoluciona cada vez más hacia postulados libertarios y ácratas, tanto por sus afinidades en la manera de organizar y entender la sociedad, como en su relación fraterna con grupos anarquistas mexicanos. Cree que ello es debido, en parte, a la propia cultura indígena como a la influencia de las ideas de Ricardo Flores Magón en muchas de las comunidades rebeldes. Iglesias mantuvo ayer un fraternal encuentro en Oviedo con un grupo de libertarios asturianos y simpatizantes del mundo zapatista.

La tertulia, organizada por el grupo anarquista Higinio Carrocera, suscitó gran interés entre los asistentes, que hicieron muchas preguntas al ponente sobre la situación actual del movimiento zapatista, el asesinato de Galeano, la destrucción de La Escuelita y la VI Conferencia de la Selva Lacandona.

La convergencia del zapatismo con el anarquismo comienza en 2005, con un distanciamiento de este movimiento con las fuerzas políticas institucionalizadas. Además ,ya en 2001 habían roto su interlocución con con el Estado. Ese espíritu libertario, explicó Gregorio, se materializa en la VI Declaración de la Selva Lacandona que es la que está vigente en la actualidad. Y a pesar de que el subcomandante Marcos nunca hizo un llamamiento ni a votar ni a no votar, la izquierda mexicana le responsabilizó de favorecer el triunfo de la derecha y dejar fuera del gobierno a López Obrador, del PRD. Entonces, los zapatistas dejaron claro que su vía de lucha no eran las elecciones sino la construcción de su autonomía. “Ellos no dicen a la gente no zapatista lo que tiene que hacer pero piden a cambio que no les digan a ellos lo que tienen que hacer”.

Este alejamiento de posturas institucionalistas se materializa en “la otra campaña” de Marcos, paralela a la electoral iniciada por los partidos mexicanos en la que el subcomandante recorrió todo el país para entrevistarse con trabajadores y campesinos, estudiantes y vecinos y explicar así su lucha. En esos encuentros recogió la sensación de aplastamiento y la inquietud de los últimos seis años desde las políticas neoliberales contra el pueblo.

Paralelamente a este alejamiento del zapatismo de la vía política institucional, los medios de comunicación se alejan del zapatismo, explica Iglesias. quien mencionó un dicho zapatista que señala: “ver impide pensar en lo que no se ve”, en referencia al poder hinóptico de los medios de comunicación audiovisuales sobre la población. Se dan cuenta entonces que la causa zapatista no cabe en ese mundo de los mass media por lo que buscan otras maneras alternativas de comunicarse entre ellos  superando el ámbito indígena, llegando a todo el mundo.

En estos últimos años, explica el profesor mexicano, “construimos las cosas como queremos, hasta poniendo nuevos nombres a los pueblos y localidades”. Los municipios rebeldes de Chiapas se agrupan en caracoles en el ámbito municipal, utilizando tradiciones aprendidas en luchas indígenas y urbanas. Se crean las juntas de buen gobierno, integradas por grupos de 8 personas que gestionan por mandato del pueblo las cosas públicas durante dos semanas y sin estar remunerados sus cargos.

Iglesias explicó con detalle su experiencia en la Escuelita Zapatista, a la que fue invitado junto a casi dos mil personas más afines al movimiento zapatista o integrantes de los comités de apoyo de todo el mundo. Allí pudieron observar su manera de producir, de organizarse y de repartir la riqueza producida por todos, un sistema social y económico absolutamente autónomo de las instituciones estatales y que está funcionando mejor que el de las comunidades que sí aceptan las ayudas y los planes gubernamentales. Los cinco caracoles de Chiapas han conseguido además no generar apenas basura, dado que todo se recicla, por lo que se observa una gran limpieza en los pueblos.

A la gente de estos pueblos “les gusta mucho dialogar e intercambiar ideas, pues sus métodos educativos están fuera de los programas estatales”. Tampoco quieren recibir ayudas del gobierno, algo que ha suscitado algunas fricciones entre la población, dividida entre zapatistas y no zapatistas. Sobre esta división, Gregorio explicó que por ejemplo el abuso del alcohol entre los vecinos no zapatistas genera situaciones de violencia que han  conseguido sin embargo eliminar entre los zapatistas, que prácticamente ya no consumen bebidas alcohólicas.

Esta violencia eclosionó con el asesinato de un vecino zapatista: Galeano, a consecuencia de un ataque de los no zapatistas que controlaban una mina. Luego vino también la destrucción de la escuelita. Aquí los medios de comunicación se empiezan a distanciar del zapatismo, manipulando el relato de los hechos.

Rebeldía zapatista

Después de estos hechos los zapatistas tienen que suspender numerosas actividades y crean la revista “Rebeldía Zapatista” elaborada por las bases y a la que invitan también a gente de fuera, entre ellos “sus hermanos anarquistas” que ya habían participado en la escuelita.

A finales del 2012 se produce una protesta en México que genera destrozos y enfrentamientos entre manifestantes y policía. Empiezan a culpar a los anarquistas de ser los causantes del vandalismo. Lo mismo ocurre en la marcha de 2013 (octubre) en memoria de la matanza de estudiantes. Vuelve a haber combates con la policia y nuevamente cuelgan el sambenito a los anarquistas. En esos días a Manuel López El Tripa le estalla un artefacto que llevaba en su mochila para atentar contra el PRI y la oficina electoral. Es detenido y recibe torturas en la cárcel. Aparecen algunos anarquistas insurreccionalistas que dicen actuar individualmente, como Mario González, que también es detenido. Otras dos personas, canadienses y un mexicano son detenidos por colocar explosivos en concesionarios de coches y en el Ministerio de Transporte.

Marcos y los zapatistas se solidarizan con estos detenidos e ironizan sobre la propaganda del gobierno de que todos los males los provocan los anarquistas, denunciando la criminalización de las luchas sociales. Por eso les abre un espacio en la revista, explica Gregorio.

IMG-20140707-02227Hoy el zapatismo está en una fase de “construcción de su autonomía” y en ese proceso está utilizando muchas de las tácticas y finalidades del anarquismo. Gregorio enumera algunas: la tradición del consenso, la horizontalidad en la toma de decisiones “y a pesar de que tienen un ejército que se rige militarmente, es decir, jerárquicamente, éste obedece los mandatos de las bases a través de las juntas de buen gobierno, por lo que depende del poder civil”.

Otra de las convergencias con el anarquismo del movimiento zapatista es “el nulo interés por la vía política institucional para conseguir una cuota de poder. No les interesa tomar el poder sino construir su autonomía. Como los anarquistas, los zapatistas tienen también una vocación internacionalista ya que “su lucha va más allá del indigenismo” de ahí su concepto de Tercera Guerra Mundial, la que ha emprendido el Neoliberalismo contra la humanidad.

 

 

 

 

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