Camino de la autogestión

Comunicado de CNT Oviedo ante la manifestación del sábado 17 de la Asamblea de Trabajadores en Lucha

images (19)No volverán los “felices” años 2000. El consumismo, facilitado por los créditos baratos, se terminó. El obrero que se creía “clase media”, es parte del pasado. El paro seguirá alto, los salarios bajos, y las deudas del Estado y de la Banca piensan hacérnoslas pagar con impuestos. Después de esta crisis vendrá la siguiente. El capitalismo es así. Las empresas cierran o se van cuando les parece a quienes las dirigen. Los empresarios y los gobiernos ya no temen a los obreros porque estos solo aspiran a vivir mejor, o sea, a consumir más. El obrero no aspira a arrebatar al Estado y a los Capitalistas los medios de producción, solo quiere migajas.

En la CNT seguimos sosteniendo que hay que expropiar al Estado y a los Capitalistas los medios de producción. Esos medios tienen que ser propiedad de toda la población. Además pensamos que la gestión de las empresas debe llevarse a cabo por las personas que trabajan en ellas: a eso lo llamamos autogestión.

 Por otra parte, las decisiones sobre los asuntos públicos que hoy toman los políticos en Ayuntamientos, Diputaciones, Comunidades Autónomas, etc. han de ser tomadas por ASAMBLEAS DE BARRIOS Y PUEBLOS abiertas a la población en general. No necesitamos políticos para nada; y para que nos roben, menos aún

 Todo esto se podrá hacer cuando una parte suficiente de la clase trabajadora madure y asuma la responsabilidad que un mayor grado de libertad conlleva. autogestionar empresas exige implicación y responsabilidad. Las empresas se levantan y modernizan con el capital producido por generaciones de trabajadores a quienes se arrebata la mayor parte del producto de su esfuerzo, que es acumulado por otros. No hay que dejar la gestión de las empresas en manos de otros porque esos otros mirarán por sus intereses, no por los tuyos.

 Decidir sobre los asuntos públicos por medio de asambleas exige implicación y responsabilidad de una parte suficiente de la población, pero dejar los asuntos públicos en manos de los políticos nos ha traído 1.700 causas judiciales por corrupción y un déficit, la deuda del Estado español, de casi un billón de euros.

 El régimen de la democracia ha conseguido usurpar a la gente su poder de decisión sobre los asuntos de la vida social a través de las asambleas, que tanta fuerza tuvieron en los últimos años del franquismo y primeros de la Transición como forma de decisión y organización autónoma. El abandono de la propia responsabilidad, delegándola a través del voto en las elecciones, ha provocado un estado de sumisión general de la población que sigue los mandatos del Poder (políticos y empresariado) con una obediencia servil que traga con todo lo que le echen. Hasta que a uno o una no le pinchan directamente, no salta. Y aún así, lamentablemente en muchos casos, con una actitud vacilante cuando las cosas se ponen feas.

 Sin embargo, desde la CNT saludamos la actitud resuelta contra la claudicación que en los últimos meses viene animando en Asturias las luchas de los trabajadores que han enfrentado el miserable destino al que sus patrones quieren empujarlos. Celebramos también la ruptura con el modelo impuesto por la sindicalería ejecutivista a través de la fórmula de los comités de (la) empresa y la recuperación de la asamblea como método genuinamente proletario para la decisión y la organización de sus luchas.

 Protestar contra los Eres, defenderse de las medidas que se nos quiere aplicar a los trabajadores, nos parece lógico. Pero también hemos de criticar ciertas “querencias” adquiridas con el modo de entender la movilización obrera por el sindicalismo “representativo” e incluso el llamado “combativo”. Nos referimos a las manifestaciones rutinarias, a las cansinas procesiones con rogativas a “las alturas”, los aburridos desfiles tras los pendones, pancartas, banderolas y demás catering de la parafernalia reivindicativa, el coro de las consignas rituales que lanza el megafonante de turno, para ir a parar delante del púlpito donde los celebrantes convocantes entonan su sermón y nos mandan para casa con el “podéis ir en paz”. Mejor nos vendría emplear tiempo y esfuerzo en concentraciones que interrumpan la placidez en que vegetan nuestros amos, o en asambleas abiertas con micrófono libre para ir recuperando la desaparecida conciencia de clase y generar cultura proletaria.

 El camino hacia la autogestión social se hace al andar. Autogestionando también las propias luchas y las formas en que se dan, desde las asambleas a las ocupaciones de los centros de trabajo. Con imaginación y con audacia.

Sindicato de Oficios Varios de Oviedo CNT-AIT

 

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