Higinio Carrocera, ejemplo revolucionario


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Compañeros del grupo anarquista Higinio Carrocera, del sindicato de Candás de la CNT, de radio Qk y otros, nos reunimos esta tarde en la fosa común del cementerio de Oviedo para rendir homenaje al revolucionario anarquista Higinio Carrocera, en el 76 aniversario de su fusilamiento por el fascismo. Allí recordamos a quien ha sido ejemplo de revolucionario y dejamos claveles rojos que representaban la esperanza y la libertad de los oprimidos y cantamos el himno anarcosindicaista A las barricadas. Reproducimos a continuación los dos textos que se leyeron en el acto.

 

Un día como hoy, hace 76 años, caía abatido por las balas fascistas Higinio Carrocera.

Tenía 30 años pero una vida intensa y revolucionaria. En tan solo 18 días, con la declaración de cinco testigos partidarios del fascismo victorioso o con víctimas entre sus familiares de acciones de los milicianos, cuatro atestados e informes de la Guardia Civil, un informe de FET y de las JONS y dos declaraciones en su propia defensa del acusado, se elevaban las diligencias al Consejo de Guerra. Salvo los testimonios del acusado, el resto eran desfavorables e incluían gravísimas e infundadas acusaciones.

Por aquellos días corrió el rumor de que personas de Oviedo de derechas habían pedido el indulto de Carrocera. Era una persona querida, incluso por sus enemigos políticos. Evitó masacres y defendió las creencias ajenas, aunque no las compartiera,. Porque, como le decía a sus milicianos “hemos venido a luchar no contra las personas sino contra las instituciones y la injusticia”

Cuando se enteró de su condena escribió a sus compañeros y les dijo:“Como saben, se ha celebrado el Consejo de Guerra. Me ha correspondido La Filomena (pena de muerte), pero no me importa. Estoy contento porque  morir por una causa justa y noble como la que defendemos es para mí un orgullo”.

El día 8 de mayo, poco antes de ser trasladado hasta este lugar para ser ejecutado, se arranca con una cuchara cuatro piezas de oro de su dentadura para que se las hagan llegar a su madre, a salvo ya en Cataluña.  También a toda prisa escribe en un dije con la foto de su sobrina Olga la fecha de su muerte y el texto: “muero por la libertad”. En esa misma jornada fueron ejecutados en el cementerio 30 prisioneros de un total de 259 cuyos fusilamientos se fueron dosificando durante esos días.

 

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Antes de recibir las descargas que acabaron con su vida, Carrocera dirigió unas palabras a los soldados que había mezclados con los guardias civiles que formaban el pelotón. Les exculpa del acto criminal que van a cometer y acusa a sus oficiales de ser los únicos responsables. “Quizás algún día tengáis que enfilar vuestros fusiles contra ellos. ¡¡Viva la CNT, viva  la libertad!! grita segundos antes de que su voz calle definitivamente.

Para los anarquistas asturianos Higinio es el ejemplo revolucionario. Un hombre noble, cabal, honrado, trabajador, valiente, buen compañero e implacable con el enemigo.

Impulsor de la FAI en la cuenca del Nalón y activo miembro de la CNT, destacado miliciano durante la Revolución del 34 y en la guerra del 36, siempre fue, sin embargo, una persona que no hizo alarde de nada. Modesto y sencillo, su puesto estaba en la barricada.

El pasado mes de enero, varios compañeros decidimos crear un grupo anarquista que llevara su nombre. En estos tres meses hemos tenido una trayectoria intensa. Para nuestro grupo Higinio Carrocera es el ejemplo a seguir y en ello estamos.

Arrojamos ahora estos claveles sobre la fosa en la que yace Higinio y 1.500 luchadores y luchadoras por la libertad. Vuestra muerte no fue en vano, hemos recogido el testigo. Nosotros no olvidamos, porque si lo hiciéramos, os estaríamos matando otra vez.

 

SALUD

VIVA LA ANARQUÍA

VIVA LA FAI

VIVA LA CNT

 (Texto leido por el grupo Higinio Carrocera)

La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) de Candás ha sido invitada a este acto por el grupo anarquista Higinio Carrocera y no podíamos menos que aceptar dicha invitación, aunque deseemos manifestar que no hemos tenido nada que ver en esta iniciativa pues nuestra filosofía, contrariamente a otras más o menos en boga, es muy poco amiga del culto a la personalidad. Estamos totalmente convencidos (y quienes lo conocísteis lo podéis corroborar) de que el compañero Carrocera se habría sentido suficientemente satisfecho con compartir el anonimato individual y la gloria colectiva con todos aquellos que dejaron la vida en el camino luchando por la emancipación de la clase trabajadora y por la consecución de un sistema social de libertad y justicia.

Hoy, al homenajear al compañero, queremos situar al hombre que fue en su sitio justo y no contribuir a ciertas confusiones que distorsionan la realidad de las cosas. Viene esto a cuento porque, aunque los fríos datos de la historia se contenten con recordar a Carrocera como comandante del Ejército Republicano, nosotros quisiéramos resaltar que nunca fue un militar sino que fue un revolucionario, un luchador de la clase obrera a la que pertenecía y que, por avatares de la Historia, se vio abocado a enfrentarse en el campo de batalla contra los militares que se levantaron para ahogar al pueblo español en su propia sangre. El hecho de que un batallón revolucionario delegase en Carrocera la función de comandante es solo una anécdota que no hace sino demostrar la confianza que sus compañeros tenían en sus cualidades de honradez, valor, ecuanimidad y cordura.

El conocimiento personal del compañero Fermín Collado, recientemente fallecido y que participó como lugarteniente de Carrocera, así como varios documentos escritos aparecidos en la prensa del exilio confederal, nos han acercado a la personalidad de este hombre que, lejos de ser un militar, por encima de unos galones coyunturales, supo arriesgar como el que más en las trincheras y en la lucha diaria por la libertad.

IMG-20140508-02181ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS

Nació hace ahora 83 años en Barros. Comenzó a trabajar apenas cumplidos los 13 en los talleres de laminación de la Duro-Felguera pese a lo cual, consiguió completar su cultura en asiduas visitas a la biblioteca del centro obrero La Justicia, edificio construido en 1903 con el sudor y el esfuerzo económico de los trabajadores felguerinos. Hacia 1930 constituye ya un destacado militante del sindicato metalúrgico de la CNT de La Felguera. En octubre de 1934, durante los hechos revolucionarios que jalonaron el cuarto año de vida de la recién estrenada II República Española, encabezó el asalto a los cuarteles de la guardia civil de La Felguera y Sama, el cuartel de carabineros de Oviedo y la toma de la fábrica de armas de esta ciudad, huyendo a las montañas cuando se impuso la capitulación. Detenido en Zaragoza un año más tarde bajo la acusación de fomentar la revolución, es puesto en libertad en vísperas del alzamiento militar contra el régimen republicano que le había perseguido y encarcelado.

Él, como tantos otros, comprendió entonces que en aquella ocasión histórica peligraba algo más que el sistema de gobierno imperante, en cuyas bondades no creía, sino que lo que se dirimía en realidad era la integridad de las conquistas que los trabajadores habían ido arrancando paulatinamente al capital en un siglo de luchas continuas, la pervivencia de su espíritu de clase y con éste, sus posibilidades de emancipación futura.

Su dinamismo, su capacidad y sus cualidades humanas hicieron de Carrocera, a propuesta de sus propios compañeros de sindicato, el líder de las columnas obreras que salieron de la cuenca del Nalón a combatir al ejército y al fascismo. A partir de julio de 1936, durante el tiempo que vivió la guerra civil, no tuvo reposo.

Intervino en la rendición de los cuarteles de la guardia civil en La Felguera (por segunda vez), el de zapadores y Simancas en Gijón y en los frentes de las montañas de Pravia, Cornellana, Belmonte y La Espina, entre otros.

Atrapados en la necesidad de combatir incesantemente al enemigo o sucumbir ante él, en el otoño de 1937 la Brigada de Carrocera se aprestó a defenderse del avance fascista y a frenarle en lo posible. Para ello eligió un monte denominado El Mazuco en las estribaciones de los Picos de Europa.

El desarrollo de la batalla del Mazuco consta como modelo en muchos manuales de las academias militares para ejemplificar la manera en que una reducida fuerza puede detener a todo un ejército empleando solo las ventajas que proporciona el terreno.

Finalmente, cuando se hubo de evacuar aquella posición, Carrocera tuvo la habilidad de organizar la retirada con tal acierto y economía de vidas que su acción le valió el sobrenombre popular de “héroe del Mazucu”.

Y mientras Higinio, los hermanos Collado y otros muchos compañeros conocidos y anónimos, se batían con un tesón que solo podía nacerles de lo más profundo de sus convicciones el gobierno republicano repartía medallas y sus representantes y colaboradores en Asturias se apresuraban a embarcarse en Gijón ante la caída inminente del frente.

IMG-20140508-02182Obligado por sus compañeros también a escapar, el mercante en el que viajaba es apresado por navíos de guerra italianos y el 4 de noviembre de 1937 ingresa en un campo de concentración en la bahía de Concurbión bajo el nombre supuesto de Vidal Fernández. Descubierta pronto su verdadera identidad, el 1 de enero es trasladado a la prisión de Oviedo. Una vez allí se le conduce en presencia del General Latorre, jefe del Gobierno militar enmguerra de Asturias. Éste, conociendo la fama de Carrocera, se permite un gesto magnánimo y le ofrece salvar la vida si consiente en volver al frente a luchar. Como Carrocera accede de inmediato, extrañado, le pregunta que hará una vez allí.

-“Volver las armas y unirme a las fuerzas que combaten al fascismo”- responde.

Su suerte está echada. Es encerrado 15 días en una celda de castigo y posteriormente incomunicado en la celda 13 de la segunda galería de la prisión. A mediados de abril se escenifica una farsa de juicio. El 8 de mayo es conducido, junto con otros 259 prisioneros, al borde de una zanja de cal.

Antes de recibir las descargas que acabaran con su vida, les dirige unas palabras a los soldados que hay mezclados con los guardias civiles que forman el pelotón. Les exculpa del acto criminal que van a cometer y acusa a sus oficiales como únicos responsables.

-“Quizás algún día- afirma- tengáis que enfilar vuestros fusiles contra ellos”- a continuación lanza sonoros vicas a la CNT y a la libertad. Segundos después su voz calla definitivamente a los 30 años de edad.

Texto leído por el SOV de Candas de CNT

 

 

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